Acerca de dios, Stephen Hawking y la creación
Este artículo es una respuesta a lo planteado por William Carroll en éste artículo de VivaChile.org.En primer lugar, me gustaría reconocer que este artículo es muy interesante y digno de lectura por cualquiera interesado en el tema de la cosmología. El autor trata bien los asuntos conflictivos y habla con merecida autoridad. Sin embargo, tengo varios reparos respecto a lo que dice.
Lo primero que me llamó la atención fue su rechazo al papel de las ciencias naturales en la cosmología. Difiero con su afirmación de que tienen poco o nada que decir respecto al tema. Al contrario, opino que una cosmología meramente filosófica es bastante pobre, y no hay nada más iluminador para una discusión seria y completa que la inclusión de perspectivas basadas en la evidencia, en hechos verificables, como es la ciencia. Creo que el autor parte de la base de que no tiene nada que ver con el tema, y que por ende, es necesario refutar cualquier intrusión de un científico en la discusión acerca del origen del universo. Eso me parece bastante alarmante, por decir lo menos pues si bien la filosofía es digna de respeto, debemos aceptar que mucho de ella se basa en la especulación sin evidencia, lo que no dice nada acerca de su valor de verdad. Podemos filosofar todo el día en un sillón acerca de la compatibilidad o no del libre albedrío con el determinismo, pero no llegaremos a ninguna conclusión concreta si no comprobamos lo que creemos con experimentos. En ese sentido, creo que la ciencia juega un papel muy importante de apoyo a la filosofía en cuanto puede servir para descartar o confirmar hipótesis. Ese rol no es menor y no debe ser menospreciado.
Dejando eso de lado, paso al argumento principal del autor. Afirma, y con razón, que la causalidad no está relacionada con la temporalidad: algo no tiene porque ser creado en un contexto donde haya tiempo para tener una causa. En ese sentido, creo que acierta con su análisis de que están errados quienes pretenden negar el papel de una divinidad basados en que, según las teorías actuales, hablar de un “antes” del Big Bang no tiene sentido, pues se entiende que el tiempo comienza a existir como dimensión a partir de la singularidad del Big Bang. La causalidad se puede dar en una dimensión ausente de temporalidad sin que esto afecte su base lógica en lo más mínimo.
Pero considero que el autor falla y no tiene en cuenta la principal objeción que se le ha hecho a este argumento pro-divinidad, que es la recurrencia a la causalidad infinita; es decir, si bien podemos aceptar el hecho de que un dios creó el universo, esta respuesta es pésima pues hace surgir inmediatamente una dificultad aún mayor: ¿qué o quién creó a este dios capaz de crear un universo tan complejo? Esto hace necesaria la existencia de un creador de ese dios, que sea aún más complejo que el mismo dios que estamos admitiendo. Es decir, nos retrotraemos a una secuencia infinita de creadores. En mi opinión, esto no tiene sentido, y si nos decidimos por admitir que el dios creador tiene existencia eterna y es increado, con la misma autoridad podemos decir lo mismo de nuestro universo. La navaja de Occam es útil como guía (no es una ley) en estos casos, y considero que lo que corresponde es hacer la menor cantidad de presunciones posibles. Así, eliminamos la necesidad de un dios creador del universo, y con ello, una infinidad de dioses creadores hacia atrás. En resumen, si decimos que dios es la explicación última, bien podemos decir lo mismo de nuestro universo, y el recurrir a esta figura divina externa mueve la carga de la prueba a quienes proponen tal argumento. En cosmología, lamentablemente, sólo nos podemos basar en conjeturas. Pero si podemos explicar el universo como es con leyes físicas, no veo la necesidad de recurrir a un creador completamente injustificado, que sólo complica aún más la pregunta por el origen, y no resuelve nada.








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Buen analisis. Feliz cumpleaños Hernan! :D